"Dos senderos se abrían en el bosque y yo… yo tomé el menos transitado”. – Robert Frost "

Bangkok tiene dos caras ⋆ Tu Comunidad de Viajeros

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Portada / Tailandia

Bangkok tiene dos caras

Bangkok, año 2555.

Tailandia, al igual que Laos, Sri Lanka, Camboya y Birmania se rige por el calendario budista, el cual empieza el año 543 a.c., eso nos sitúa en el 2555, aún así aquí lo más parecido a coches voladores (a los que aún me niego a renunciar) son los Toyota Corolla tuneados que operan como taxi por sus carreteras.

Algo decepcionado, quizás por las altas expectativas generadas sobre el futuro, prefiero volver al 2012 que establece el calendario gregoriano, más por costumbre que por devoción, y en ese momento me doy cuenta de que tengo dos opciones al volver al presente: disfrutar como cualquier otro turista o mirar un poco más lejos en la realidad que tengo delante.

Entrar a Bangkok como turista de corta estancia es realmente algo de lo que disfrutar, la ciudad del pecado mezcla cultura y diversión en un binomio casi perfecto para cualquier viajero. Hablamos de una metrópolis de 1.568,7 km2 y cerca de doce millones de habitantes en todo el área de gran Bangkok, aquí las posibilidades donde elegir son infinitas y aunque las distancias son muy grandes está sobradamente comunicada con un transporte público muy barato. Además de los taxis multicolor, dispones de barcos, autobuses, metro, moto taxis o tuk-tuks. Aunque sin lugar a dudas, sólo si eres un pingüino emperador te sentirás más cómodo en el clima casi antártico conseguido a base de aire acondicionado de los vagones del skytrain, que es la versión elevada del metro de toda la vida, desde el cual podrás moverte por la ciudad más rápido, con la imagen lejana de los rascacielos y parar estratégicamente cerca de las zonas de interés y de centros comerciales enormes o mercados de todo tipo donde disfrutarás del arte del regateo constante y de la amabilidad y la sonrisa de la gente. Alimentarás a tu ego con las decenas de chicas preciosas que te cruzarás y que te sonríen mientras te clavan la mirada, tendrás a tu disposición centenares de templos, museos, zoológicos variados, ferias, parques repletos de gente haciendo deporte y actividades, locales de masajes a cuatro euros la hora o combates de Muay Thai.

Centro de Bangkok

Las calles están llenas de vida y de paradas de comida en la misma proporción, comida que no pararás de engullir obligado por una relación calidad/precio difícil de igualar, por matizar un poco, yo me gasto unos 4 euros al día en comer y beber como si no existiera un mañana.

comida callejera Bangkok

El sol desaparece antes de las siete, no así el calor que durante el día puede resultar insoportable, pero te permite disfrutar aún más de una espectacular vida nocturna. Más allá de los barrios rojos llenos de strip shows, transexuales y prostitutas increíbles a precio de carretera , puedes encontrar muchas zonas de fiesta repartidas y una infinidad de locales, megadiscotecas, karaokes, masajes (que a ésta hora ya son de otro tipo y precio) o bares en las azoteas de los rascacielos. Me explayaré más sobre el tema más adelante, pero la sensación es de que sea lo que sea que estés buscando, aquí lo encontrarás.

Como voy a pasar aquí algunas semanas más, me lo puedo tomar con calma y descolgarme del itinerario común.

Y ahí es donde entra en escena la otra Bangkok, a vista de autobús y de patear calles, donde no es extraño ver a la gente caminar con mascarilla debido a la alta contaminación del ambiente que junto al 90% de humedad, el calor y la mezcla de olores, hace que pasear por ellas pueda ser algo desagradable. Las calles no están exentas de suciedad y albergan una cantidad desorbitada de perros y gatos callejeros en los que pocos reparan y pasan a ser parte del mobiliario urbano. Si alzas un poco la vista encontrarás edificios semi abandonados que explotan toda la gama conocida de grises, dando la impresión de que aquí a cualquier fachada construida se la deja cumplir su ciclo natural de vida sin reformarla y ni siquiera pintarla hasta que se derrumbe. Cerca de ellas, los cables eléctricos de la ciudad se acumulan durante décadas sin importarle a nadie si llevan veinte años sin funcionar, todo esto hace que la ciudad muestre un aspecto algo decadente, con carreteras de ocho carriles donde a tu izquierda vuelan motos con hasta cuatro pasajeros sin protección alguna y a tu derecha ves a un niño de tres años manejar el volante sentado en el regazo de su padre.

chinatown Bangkok

La policía es ridículamente corrupta, es el calificativo que merece una institución que mira para otro lado a cambio de un billete de 100 bahts (2.50€) a modo de soborno, eso si eres Tailandés. Si eres extranjero te intentarán sacar todo el dinero que puedan. Pero no sólo ellos, si no eres un poco espabilado te estafarán taxis, tiendas, bares, incluso en los monumentos históricos y demás atracciones turísticas te multiplicarán el precio de la entrada por tu cara de turista, a los que ven como fuente de ingresos. Las sonrisas de las que hablaba son mayoritariamente forzadas, incluso las miradas de esas chicas esconden un interés más allá de la atracción física por los rasgos occidentales.

Policia de Bangkok y tuk-tuks

El amor en Bangkok es casi una utopía, y cualquier cosa que se le parezca sale por lo general bastante caro, la mayoría de las chicas tailandesas aparte de ser caprichosas, buscan la comodidad económica y si aun así eres afortunado, para casarte con ella tendrás que pagarle a la familia una cantidad negociada a cambio de su visto bueno; las costumbres y leyes tailandesas son tan respetables como anticuadas en muchos casos y a mi parecer contradictorias en otros, sólo eso explica que un tema delicado como la transexualidad sea totalmente aceptado por la sociedad y sin embargo, se considera irrespetuoso que una pareja cualquiera muestre su afecto mutuo besándose en público, o que, una ciudad que es prácticamente el paraíso de la prostitución tenga terminantemente prohibido por ley el juego y las apuestas, lo cual por supuesto , no impide que la gente apueste a todo constantemente, será por aquello de las dos tazas.

Antes de mi llegada había leído y escuchado mucho y muy variado, así que pocas cosas de las que me he encontrado han sido realmente una sorpresa, pero tengo que admitir que una ciudad como esta no tiene término medio, es para quedarse o para salir corriendo; a pesar de que es siempre descrita como una ciudad caótica, personalmente me encanta éste caos, del que disfruto y en el que me siento pez en el agua.

Río Chao Praya

Y si ponemos en una balanza los pros y los contras de vivir en Bangkok, la cara buena es increíble y a la mala… te acostumbras.

Mas aventuras mochileras en: Dame Pasaporte

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