"Dos senderos se abrían en el bosque y yo… yo tomé el menos transitado”. – Robert Frost "

Indonesia – Bali ⋆ Tu Comunidad de Viajeros

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Indonesia / Portada

Indonesia – Bali

Indonesia. Un país increíble pero difícil de conocer, dificilísimo diría.

La totalidad del archipiélago la componen unas 17.500 islas, situadas al norte de Australia y con un gran número de ellas posadas en horizontal sobre la línea del ecuador,  abarcando hasta tres husos horarios diferentes.

En su megadiversidad se esconden especies únicas como los rinocerontes de Java, los dragones de Komodo o los orangutanes de Sumatra. Hagamos una suposición, si por casualidad de la vida o locura transitoria, decides que tu sueño es recorrerlas todas, dedicándole un solo día a cada una de ellas, tardarías unos cuarenta y ocho años en cumplirlo. Ahora el listillo del grupo dirá que algunas, son solo rocas inhabitadas e intrascendentes, bla, bla, bla…  a lo que yo respondo que solo estábamos suponiendo.

Si alguna destaca entre todas ellas, esa es sin duda: Bali, la isla de los dioses. La joya de la corona, su isla mas promocionada.

Aquí van dos o tres pinceladas de lo que podéis encontrar en ella.

Hablar de Bali es hablar de tradición, de arte en forma de danza y teatro, de puestas de sol, de arrecifes, de arrozales, de amabilidad, de diversión, de paisajes, de campesinos y de dioses, de incienso y de ofrendas, y es que, nadie cuida y mima tanto a sus deidades como el pueblo balinés.

Bali es además un contrastado destino para las lunas de miel de lujo y los surfistas.

Descartado lo primero, porque implica casarse, no podía irme de la isla sin disfrutar de las olas dignamente, y nada te lo pone tan fácil como Kuta.

Imagen

Kuta beach

Kuta es, con enorme diferencia, la zona más turística de Bali y la más pobre en cuanto a cultura y paisajes, paradójicamente, todos pasamos por Kuta en un momento u otro, ya sea por cercanía del aeropuerto, por comodidad y variedad de servicios o solo por diversión.

Kuta beach Bali

Futbol al atardecer en kuta beach

Había oído cosas muy feas sobre Kuta, y una vez más, exageradas.

Yo no sé cuántos de los que escribís sobre los “horrores” de estos sitios turísticos habéis pisado realmente varios de ellos y no escribís guiados por estereotipos. Los “guiris” no van todo el día cantando el himno del Liverpool, lanzando botellas y rompiendo las calles, no, no suelen. Kuta es otro sitio más, donde han explotado la formula de playa, sol y fiesta, que tan bien funciona para atraer al turismo a la isla. Podrían cambiar las fiestas por torneos de ajedrez, pero el resultado no sería el mismo.

surf en Bali

Alquiler de tablas de surf en Kuta

La primera línea de playa, en la propia arena es para el alquiler de tablas y clases de surf particulares, la segunda en paralelo la ocupan hoteles y campamentos de surf, y la tercera es para restaurantes, discotecas y tiendas donde se hace algo difícil de caminar entre vendedores que te abordan con expresiones tan raperas como:

– Que pasa hermano?! Como lo llevas?

para un segundo después intentar venderte cualquier cosa inventada o por inventar:

– CAMISETAS?! Marihuana? TRANSPORTE?! Setas?? GAFAS?! MASAJES?! Chicas?? QUE PUEDO HACER POR TI??

Nótese los cambios de entonación.

Si aún así no lo logran, echarán el resto con tentadoras ofertas. A conocer:

El morning price: descuentos que te caes de espaldas por ser el primer cliente de la mañana, no importando que sean las 12.00h y que ya han comprado unos veinte antes que tú.

El raining price: se aplica el mismo concepto pero para cuando llueve.

Y el que, para mí, era inédito hasta el momento: el hangover price, que es más de lo mismo pero para cuando tienes cara de resaca, la tengas o no la tengas.

Todas son un camelo, y los vendedores se suceden uno tras otro, ignorantes de que a un mochilero catalán, le puedes ofrecer un 10×1 por la mañana y lloviendo, que tampoco te lo compra.

Bromas aparte, Kuta es un sitio donde pasártelo bien y no complicarte mucho la vida, la playa tampoco es gran cosa, hay mejores bastante cerca como la de Dreamland, de hecho, existía la equivocada idea de que las playas de Bali eran prácticamente un rincón del paraíso, hasta que sitios como las islas de Tailandia o las Filipinas reclamaron su protagonismo.

Eran tiempos de bonanza para las agencias de viajes y sus paquetes organizados, tiempos en que la gente ahorraba durante mucho tiempo y elegía su semana de vacaciones guiados por las fotos que les mostraban en sus revistas, luego terminaban con pulseritas en algún resort privado y al salir de él, solo encontraban decepción.

Y Bali tiene muchísimas y mejores cosas que ofrecer.

Ubud, por ejemplo.

Bali

Arrozales de Ubud

Ir de Kuta a Ubud, es cambiar surfistas por bohemios, fiesta por arte, playa por arrozales. Todo lo que ves en el trayecto en autobús hacia Ubud es bonito, la vegetación es frondosa y colorida, con muchas tonalidades de verde repartidas entre las palmeras y los campos de arroz.

Aquí brilla con luz propia el Monkey forest, un pequeño bosque repleto de monos macacos que campan a sus anchas y con los que puedes jugar hasta cansarte, se suben a tu cabeza, te roban tu comida si la ven, se dejan molestar durante un rato y hay alguno, y esto ya depende de con cual lo intentes, que hasta se deja pasear un ratito de la mano, inténtalo con el de al lado y lo mismo te arranca un dedo. Pero ese es un riesgo que hay que asumir.

Sé de un tal Charlie Antolín que tiene mucho amor que repartir en este bosque.

Bali, monkey forest

mokey forest

monkey forest

Monkey

Monkey forest, monkey

Os aconsejo llegar sobre las 7 a.m., el sol está bajo todavía, podréis entrar en el recinto sin pagar (por delante, que es solo saltar una cuerda, o por detrás que abren para la limpieza) antes de que abran a las 8 y lo tendréis para vosotros solos, aunque no está de más pagar la entrada cuando os vayáis, que es simbólica, son solo 20.000 rupias (1.5 euros).

Ubud

museo del arte de Ubud

Dicen que Ubud es el lugar de los artistas. Una vez salgáis del bosque, recorriendo las calles principales encontrareis las galerías, mercados y museos de arte, teatros donde disfrutar de la danza balinesa (en esta misma web hay otro post sobre ella), las famosas cascadas de arroz, templos y una variedad interesante de casas y restaurantes con terrazas adecuadamente decoradas. Yo estoy escribiendo gran parte de este post en una de ellas, llámalo inspiración, llámalo lluvia en la calle, pero es un hecho.

Ubud

Ubud

Como tercer escenario he elegido Candi Dasa, un pueblo costero al este de la isla. Vine hasta aquí atraído por el snorkel, que cumplió las expectativas, pasar el día en alguna playa bonita de verdad, como la de Pasir Putih (de esto tampoco me arrepiento) y porque me habían comentado varias personas que aquí hay una aldea tradicional balinesa, de las pocas que quedan, llamada Tenganan donde puedes ver la vida real del pueblo balinés y viven un poco aislados de la realidad exterior.

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Tenganan

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Balines en Tenganan

No voy a ser yo el que desmienta el mito, pero el poblado es poco más que dos calles prácticamente vacías y donde la poca gente que hay espera en los negocios a ambos lados de la calle, negocios de artesanías con indicaciones y carteles para turistas, y balineses que no contentos con defenderse en la lengua anglosajona, te sorprenden con alguna palabra en español al revelar tu procedencia. Y esas cosas no ayudan demasiado a conservar el realismo y la pureza del lugar. Quizás aquí mis expectativas eran muy altas o equivocadas, realmente no sé que esperaba encontrar, gente en taparrabos cazando y recolectando, o algo por el estilo. Mea culpa.

A pesar de esto último, Bali me deja un recuerdo inolvidable e imágenes que se han quedado grabadas, muchas  ganas de seguir conociéndola más a fondo y sobretodo, que sirva como primer paso para dedicarle más tiempo a Indonesia en la próxima ocasión.

Mas aventuras mochileras en: Dame Pasaporte

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Atardecer en Bali

Aquí debajo os propongo algunas actividades e ideas que seguro os ayudará a disfrutar más del país 🙂

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