"Dos senderos se abrían en el bosque y yo… yo tomé el menos transitado”. – Robert Frost "

Tren Hershey, viaje al pasado en Cuba ⋆ Tu Comunidad de Viajeros

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Tren Hershey, viaje al pasado en Cuba

 Si resides por el centro de La Habana lo mejor es preguntar “ de dónde parte la lanchita “, que es un ferry rápido a Casablanca, la estación de origen del tren Hershey. Aunque también se puede llegar a ella por carretera, pero es más tedioso porque se debe cruzar toda la bahía. Se pueden consultar los horarios de salida en la misma estación o en los puntos de información de la capital.

 

 

Ya en Casablanca, y si te sobra algo de tiempo mientras esperas la salidadel tren, se puede visitar la estatua de Cristo y su mirador, desde donde se puede ver toda la bahía de La Habana.

 

 

Esta linea de tren se fundó en 1916 y en breve se electrificó para transportar los productos de la Corporación Chocolatera Hershey, que tenía grandes extensiones de terreno entre Matanzas y La Habana. Con el tiempo también ofreció servicio de viajeros, parando en diversas poblaciones, como Hershey Central, Jibacoa, Jaruco, Canasí,…

 

 

Este tren es el único de isla que los extranjeros pagamos como locales. Los billetes en ruta se siguen haciendo a mano.

 

En la década de los noventa la empresa de Ferrocarrils de Catalunya decidió poner a la venta unos trenes que eran conocidos como “ granotes ” ( ranas ) por su color verde y grandes faros frontales. Estos trenes prestaban el servicio de pasajeros Barcelona – Vallès por la empresa FGC. Se construyeron en los talleres de Sarrià en la década de los cuarenta. No consiguieron vender unos trenes tan desfasados tecnológicamente, en aquellos tiempos ya tenian casi cincuenta años. Entonces decidieron ceder los ocho trenes a Cuba, de esta manera se pudo continuar ofreciendo servicio de pasajeros entre Matanzas y La Habana. Todas las indicaciones siguen estando en catalán pero la mayoría de los botones e indicadores dejaron de funcionar hace mucho.

 

 

Actualmente los trenes se han reparado una y otra vez, acondicionado con los materiales de que disponian. De hecho queda ya poco de los ocho trenes cedidos, se han ido desguazando para aprovechar las piezas. La continuadad del servicio de viajeros peligra por falta de piezas, solo disponen de dos locomotoras actualmente.

 

 

El bello paisaje y la conversación con los simpáticos viajeros harán más llevaderas las tres horas y media de duración del viaje, si no hay averias, que acostumbran a ser frecuentes.

Os propongo unas actividades que no os podéis perder 🙂

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